
Parecía que aquel chico me estaba esperando. De su mano me di cuenta, que no siempre en la vida, puedes encontrar lo que buscas. Y que a veces estas tan cerca de ello que de pronto, sin saber porqué, ya no te interesa.
Ignacio estaba casado y tenía un hijo.
Aquel día volvió a casa con un paquete de caramelos y dos pesos.
Retratos.
Batabanó, Cuba 2011
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